
Hace unos días me preguntaba una amiga qué significaba exactamente que una plancha para el pelo tuviera iones. Es normal. El universo de las planchas para el pelo ha evolucionado tanto que algunos términos o tecnologías nos suenan a chino. Pero la evolución tiene un por qué: cuidar nuestro pelo cada vez más.
Empezamos (al menos yo), planchándonos el pelo largo con la plancha de la ropa. No se si seré una extraterrestre, pero aún me recuerdo en posiciones casi imposibles sobre la tabla de la plancha y con un paño sobre el pelo, pidiéndole a mi madre que me pasara un poco la plancha para dejarme el pelo liso. Mi madre protestaba… opinaba que se me iba a quemar el pelo y que un simple paño no podía significar mucha protección. No la faltaba razón.
Después pasamos a las míticas planchas ochentenas… esas de plisado en varios tamaños (unas planchas que, por cierto, me afano en buscar para utilizar ahora). Solían ser de aluminio. Tal cual. Sin revestimiento de ningún tipo. Se calentaban rápidamente pero tenían en su interior un termostato que las propocionaba una temperatura poco constante (con fuertes subidas y bajadas que eran dañinas para el cabello porque nos lo “quemaba”).
Con el tiempo, las resistencias de las placas de aluminio se sustituyeron por cerámicas. Lo de “cerámicas” tiene que ver con elementos de calentamiento, no que tengamos en nuestras planchas un trozo de mármol o qué se yo… Lo que hacen esas resistencias cerámicas es que el calentamiento sea estable y constante, además de evitar que las planchas se estropeen fácilmente.
Sin embargo, se vio que el aluminio con el que estaban revestidas las planchas, a veces, producía que se erizara el cabello. Es que el contacto metal-cabello no era del todo el adecuado. Ahí se introdujo la tecnología iónica: el aluminio se reviste de teflón, polvo cerámico o titanio. Así, el cabello se alisa más fácilmente y no se eriza.

Pero, ¿cómo hacemos para que no nos timen y saber si nuestra plancha tiene la última tecnología?
- Lo primero: leyendo las características del aparato. Si pone que funciona de 100 a 240 V, es que incorporan resistencias cerámicas.
- Lo segundo: observando. Son de aluminio si tienen unas rayitas longitudinales en las placas que se ven con el reflejo. Son de teflón si tienen aspecto uniforme.
- Lo tercero: escuchando. Las planchas iónicas y de cerámicas “buenas” suelen “sonar” (como un “bzzzzzzz”) al enchufarlas (incluso sin encenderlas).
- Lo cuarto: tocando. Son de aluminio si están frías (cuando están apagadas) y de teflón si tienen una temperatura parecida a la ambiental.
FUENTE: Beauty Market
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