¿A que cuando oís la palabra “laca” os da la sensación de que os estáis transportando a los años 60, a esos pelos abombados y esos moños imposibles, un tanto artificiales que se llevaron entonces?
Lo cierto es que hasta hace poco yo también tenía esa sensación, y más cuando acabé viendo la película Hairspray. Imposible que yo llevara un look así, no estaba dispuesta.
Hace unas semanas me corté el pelo. Yo siempre lo he llevado largo y con flequillo, pero dí un cambio radical y me lo he cortado cortito, muy despuntado y con un aire peinado despeinado que me encanta.
El problema, yo tengo el pelo muy finito y aunque tengo bastante, al segundo día se me queda aplastado y como lacio. La solución: laca. Con sólo cardarme un poco la raíz y echarme un poco de laca, el pelo vuelve a despeinarse y a coger el volumen que necesito.
La verdad es que yo era de las contrarias a la laca pero he descubierto que nos puede ayudar un montón a conseguir nuestro look. Tiene muy mala prensa y hay un montón de mitos que no son ciertos sobre ella.

Hoy en día, las lacas tienen muchos componentes que cuidan el pelo, incluso lo protegen de los aparatos de calor. Sus fórmulas ligeras permiten que el pelo quede fijado pero con todo el movimiento y textura que tiene el pelo natural. No resecan, no estropean, no ensucian y lo mejor, te permiten mantener tu look todo el tiempo necesario durante una fiesta, un evento o durante todo el día si la fijación es algo más fuerte. Además se quitan con un ligero cepillado permitiéndote cambiar de look sin tener que lavarte el pelo.
No sé vosotras pero yo, me apunto a la laca como solución perfecta para conseguir el volumen que necesito. He probado diferentes, pero la que más me convence es la de Pantene porque me deja el pelo muy natural y porque tiene para pelo liso, rizado y la que yo utilizo: volumen con movimiento. ¿Qué tal si os animáis a probarla?
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