La Buenos AiresFashion Week llegó a su primera década de existencia y en medio del aniversario los organizadores decidieron que era justo y meritorio desarrollar la jornada homenajeando al diseño de autor, el gen del cual nació dicha semana de la moda.
A diferencia de la edición pasada, en ésta oportunidad el showroom fue un verdadero espacio amplio y agradable en el cuál el protagonista fue el diseño. Gracias a la propuesta de Building Ideas, la productora responsable de la nueva estructura, se pudieron apreciar las creaciones de 22 firmas con mayor o menor grado de impronta personal. El espacio permitía dos tipos de recorrido: uno conceptual mediante nichos/escaparates que mostraban la filosofía de cada marca en curiosas instalaciones; y un recorrido comercial en el cual el visitante pudo tener un contacto más cercano y ameno con el representante de la firma, además de poder comprar con descuentos.
Para mi felicidad, en esta edición los stands de los sponsors dejaron de lado al parque de atracciones, así que todo el espacio se centró en mostrar moda y generar curiosidad por la prenda y no por un carnaval de efectos especiales y petardeo que no vienen al cuento ¡Bravo!
El homenaje al diseño de autor también contó con sala propia, la Sala 2, en la cual se agruparon 11 de los 22 shows de la BAF; 9 de ellos fueron de diseñadores autores más el Semillero de la UBA y una muestra de Pablo Ramírez para una marca de postres lácteos que tiene de protagonista a Caperucita Roja ¿Cuál fue el trabajo de Ramírez? Versionar 10 capas rojas en su estilo. A mi parecer un desfile desafortunado para la ocasión, hubiera preferido que el stand de Señor Amor se transformase en desfile y el desfile de Caperucita Sublime en stand.
¿Qué se vió en la Sala 2? Mucho gris en principio. Aunque ya se sabe que muchos de estos autores confían plenamente en el neutro (Ramírez, Cora Groppo, Vicky Otero), me desconcertó la reincidencia de esta paleta tan aburrida y simplona para un momento de festejo. Otro de los factores comunes fue la retrospectiva, asumida en el caso de Tramando que llamó a su colección RetroTramando. Cada autor se aferró a sus raíces y poco arriesgaron, por el contrario bajaron el ingenio creativo a la calle haciendo prendas más urbanas.
En las particularidades, Garza Lobos sumó conceptos interesantes como la superposición de transparencias a tejidos gruesos y se agradecieron los tonos cítricos entre tanto neutro; Varanasi también introdujo las transparencias para el invierno con un tratamiento de origami y estampado japonés en módulos de colores muy llamativos. Tramando sumó el azul klein y violáceos eta así como la combinación y superposición de estampados. Vicky Otero presentó una maxi sastrería, también superponiendo prendas, muy interesante el conjunto de falda escocesa, palazzo y chaqueta taller (en foto); Maria Pryor propuso unos tejidos bastante llevaderos y poco convencionales muy fieles a sus tipologías medievales. Trosman conjugó transparencias con gruesas pieles y textiles texturados a modo de patckwork en una colección inspirada en trajes espaciales, el resultado bastante experimental.
FOTOS: BAFWeek





