El cuarto día de desfiles despierta Madrid con una sobredosis de sensualidad firmada Maya Hansen. Curvas sinuosas exaltadas con corsés y vestidos ceñidos, largos hasta los pies. Guiñando a los elegantes años 50 que envolvían la mujer con metros y metros de tela, las faldas son mil hojas. Espectaculares los vestidos sirena con escote palabra de honor, declinados en sensuales tonos azules, verdes esmeralda, rojo, coral, rosa palo, incrustados de encaje negro y construidos con bustiers fetish-chic.

Martin Lamothe reinterpreta el clásico british style proyectándolo al próximo invierno con sabor futurista. Aplicaciones de piel sobre las prendas y chaquetas tridimensionales. La colección propone experimentos masculinos y femeninos, que se entrometen en los patrones tradicionales: en las americanas conviven diferentes materiales, los cortes juegan y se multiplican, engañan. Predominan verde brillante y gris verdoso, tierra, antracita, marrón chocolate. El bombín completa la atmosfera british.

La colección de Sita Murt consigue unir frescura y calidez. Las prendas son versátiles, son acogedores jerséis XL, son cardiganes románticos, pantalones clásicos, faldillas parpadeantes. Diseños minimalistas armonizan con una gama de colores fría donde predominan grises, azules y blanco roto. Hasta el precioso coral parece frio y racional.

TCN propone un divertido juego de roles. Un estilo prevalentemente boysh caracteriza las prendas homewear y para el relax diario: todas las piezas presentan patrones relajados, cómodos y con sabor ligeramente retro. Los tejidos son rústicos y cálidos. Pero bajo el vestido…explota la feminidad en conjuntos y corsés de encaje y seda maliciosos y picaros.

Carlos Diez juega con la ambigüedad sexual y propone una colección masculina y femenina donde los límites se difuminan: faldas y vestidos, como pantalones y americanas, pierden su valor sexual y solo quieren vestir un cuerpo, bajo el concepto unisex. Desaparecen los roles en la pasarela…y en la calle.

María Escoté saca la artillería y libra en la pasarela una manada de leopardos. Colores fluorescentes ochenteros, composiciones estilísticas que mesclan 80 y 90 con ligereza: cazadoras fluo- metálicas, mini vestidos ceñidos, cremalleras metálicas y cruces egipcias caen como lluvia. Transparencias unisex.

Futurismo, minimalismo, esencialismo se fusionan en tonos oscuros y apocalípticos en la colección que ha presentado Sara Coleman. Las prendas plasman siluetas mínimas, funcionales y versátiles. Una escala de grises en mate, discretas transparencias en negro, un toque petróleo, y el brillo plateado que se insinúa en detalles y se expande en las piezas.

María Barros se ejercita con nudos, drapeados, fruncidos y acumulaciones textiles que intervienen en la dulce fluidez de sedas y satén, en colores neutros y delicados para el día, brillantes y vivos para la noche. Recuerdos de las antiguas diosas griegas, trasladadas en un presente de precariedad textil.

Miguel Marinero ha presentado una colección vanguardista, experimental. En ocasión de la conmemoración del 150º aniversario del nacimiento del grande pintor Gustav Klimt, Marinero rinde homenaje al artista con una colección de abrigos de astracán, napa, zorro, martas cibelinas que recuperan los cromatismos de los cuadros del pintor: El Beso, Girasol, Bosque de Hayas, Tres edades de la vida, Hygieia. Obras de arte- á- porter.

En las estolas, los abrigos, chaquetas y cazadoras los materiales príncipes, que Jesús Lorenzo usa en su colección, son sin dudas el pitón y el pelo. Diferentes formas y variaciones para las piezas que el próximo año supuestamente nos vas a reparar del frío polar de la próxima temporada. Multicolor todo y oversized al top.

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