Tercer día de desfiles en la Gran Manzana. Lacoste presenta, entre copos de nieve, su colección que enfunda la mujer en vestidos ceñidos y monos sporty-chic, prendas de punto gordo cálidas y envolventes, cuellos que se transforman en bufandas. El hombre viste americanas, abrigos y pantalones construidos con cortes esenciales, rectos, declinados en grises fríos. Felipe Oliveira Baptista prefiere concentrar la originalidad en las prendas femeninas que se tiñen con tweed estampado y patchwork geométrico de colores técnicos y vivos, entre gris, negro y blanco. Abundan las cremalleras metálicas y los leggings bicolor a juego con la prenda. Las formas ovoides oversized contrastan con las prendas skinny.

Romántica es la colección de Jill Stuart abre su desfile con piezas estampadas y con encajes de hilo dorado sobre terciopelo negro. Vestidos de estilo imperio, líneas trapecio, vestidos de cocktail, pantalones rectos visten una silueta femenina, très chic. Audaces transparencias que se introducen en camisetas y vestidos, hasta enseñar todo el cuerpo finamente escondido tras preciosos bordados dorados o sensual encaje negro. El invierno de Jill Stuart se anima con estampados florales y frutales en color azul, malva, fresa. Dulce y romántico invierno.

Max Azria by Hervé Legér diseña una silueta femenina iper sinuosa. Las curvas están en primer plano y en la pasarela es un triunfo de vestidos ceñidos con escotes, más o menos profundos, con variantes en la falda, de tubo o con volantes, flecos en los hombros o a lo largo de la pieza en juego de rombos. Todas las piezas son estupendas y hacen de la mujer una joya a todas horas de día y de la noche, pero el protagonismo sin duda se lo llevan los cinturones-corsés troquelados, que entrelazan hebillas y tiras, y las joyas de cuero a los más puro estilo fetichista que encarcelan las curvas en sensuales jaulas de piel.

Tibi propone una colección en clave masculina muy acertada. Las piezas son las clásicas del armario varonil: americanas, camisas, pantalones. Un aire femenino se introduce con la presencia de vestidos, faldas y camisetas con volantes como único mimo. Esencialismo y minimalismo caracterizan todas las prendas: el corte es recto y definido. Los tonos neutros, los estampados geométricos y discretos. Entre lanas, tweed y jersey, vibran los colores metalizados azul, verde y negro.

La colección de Monique Lhuillier libra en la pasarela autenticas femmes fatales, reinas de corazones enfundadas en vestidos estrellados de strass o encaje, vaporosas faldas milhojas, vestidos de tubo, pantalones y camisas con escotes vertiginosos. Rojo y negro se alternan, conviven y se fusionan en estampados flamantes. El terciopelo es voluptuoso; los cinturones convierten la cintura en punto focal de la silueta; la piel confiere un sabor agresivo dominante. Deslumbran los vestidos largos y los adornos de palletes.

L.A.M.B. propone una reinterpretación de las prendas clásicas en clave colegial, aptas solo para bad girls: minifaldas, shorts, minivestidos, camisas-vestidos, pantalones pitillos y jerséis, todo innegablemente sexy y malicioso. Un aire pop-roquero lo aportan los estampados pied-de-poule, over y minisized, los cuadritos, las cazadoras de piel y el calzado de estilo descaradamente fetichista. Blanco y negro dominan en la colección, sigue el gris claro de secretaria, interrumpen la monotonía amarillo limón, rosa chicle y el rojo.

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