Segundo día de desfiles en Valencia, donde se respira una atmosfera futurista con ápices alegres o muy grises. La pasarela has sorprendido para bien, prevalen piezas funcionales y han enamorado las siluetas deportivas de Alex Vidal.
Tonos chocolate para las piezas esculturales que propone Moises Castañeyra. Cortes oblicuos, geométricos, escotes monacales, cuellos íper altos, faldas largas o cortas superpuestas a los pantalones sugieren la idea de un Medioevo futurista.

Enfoque a la cintura para la colección de Siglo Cero. Tonos grises y plateados para faldas de tubo y chaquetitas skynny, o para vestidos y faldas a plasmar la mujer en la clásica forma de reloj de arena. Un punto metálico proyecta las piezas en el futuro, pensado durante los 90.

La colección de Eugenio Loarce en la primera parte presenta abrigos, capas y vestidos de patrón clásico delegando a tweed y lamè rosa-celeste la tarea de alegrar las piezas confeccionadas en lana color antracita. La estética es excéntrica. Divertidas las inserciones de pelo azul eléctrico. Lejanamente recuerda a Custo. La segunda parte de la colección estalla en piezas más femeninas y fluctuantes: cálidas matices anaranjadas se imponen hasta transformarse en brillante oro. Las piezas recuerdan a los cuadros de Klimt: mucho oro, barroquismos, prendas enmarcadas en negro.

Dragomir Krasimirov nos devuelve una estética muy casta, estricta, como las institutoras del 800: faldas amplias, cintura ceñida, metros de tela drapeados, busto estructurado, cuellos redondos, nada de escotes. Looks castos, femeninos, reinterpretados para la contemporaneidad con pantalones y camisetas, vestidos destructurados. Pero todo rigurosamente en gris oscuro y negro: rigidez obliga.

Jaime Piquer se divierte con piezas que combinan estructuras geométricas y blandos y sinuosos drapeados. Los volantes ciñen la cintura y se distribuyen en faldas y vestidos. Las chaquetas fascinan por la austeridad estructural: jaulas de tela. Una estética futurista muy bien lograda y con piezas funcionales en tonos robados a la heladería: limón, fresa, crema, yogur, menta, nata y turrón.

Alex Vidal sorprende con su colección sporty-chic. Diseño esencial y geométrico para vestidos y abrigos, leggings y faldas: los patrones son minimalistas, sencillos. Un toque luxury lo aporta el pelo que se impone en mangas, cuellos y estolas. Transparencias en negro y tejidos técnicos se fusionan en piezas sexy y funcionales. Vidal enfatiza toda la paleta de neutros con pinceladas ad hoc de colores de tendencia: verde menta, limón y el muy cotizado azul.



