
No puedo dejar de pensar en los cuentos de princesas que leíamos cuando éramos niñas. Y como, últimamente, la expresión “boda de cuento” ha cambiado un poco su significado tras la extraña y montada ceremonia en Mónaco el pasado fin de semana.
Como “redfashionista” y cotilla de los actos reales, allí me senté yo, Ipad en mano, a ver la ceremonia del País de Nunca Jamás, o lo que es lo mismo, Mónaco, para ver los looks de las asistentes.
Primera decepción, nadie español a la vista, la única más cercana la Margarita Vargas (pero que me parece de lo más sosa.). Segunda decepción, aburridos looks monacales, ¿tanto miedo tienen las princesas a la que las critiquen en la prensa que no innovan ni siquiera en una boda….y en Mónaco? Tercera decepción, novia con cara de tristeza total que mira al suelo durante la ceremonia. Yo creo que quienes dicen que había complicidad entre los novios, no debían estar ante el mismo canal que yo…
Y es que Charlene me encanta, la han convertido literalmente en una princesa. Pero no el hada madrina, creo que al revés que en los cuentos, debió ser la malvada bruja porque no parecía que estuviese contenta de ocupar el rol de Grace Kelly.
En fin, de Armani, y me decía mi Nuria…¿quien se viste de Armani para una boda? (Yo estoy de acuerdo), sobria y “radiante” va la novia…Pero miraba al suelo sin parar…¿se estará arrepintiendo? Mi madre me decía que llevaba unas Nike debajo del vestido para escaparse corriendo (claro que estábamos al teléfono, como los tertulianos de Divinity, pero en casero, comentado los detalles…).
Novia a la fuga o no, suponemos que en el fondo, enamorados no están, ¿pero al menos serán amigos no? Si no, vaya tortura. Y si a la chica le han ofrecido, inseminación y un cheque bebé incalculable, pues, bueno, ante el ofrecimiento pues no está tan mal…que Alberto no es un príncipe de caballo blanco pero el mundo está en crisis Charlene, ¡y esto es una oportunidad! No estés triste, que aunque no sea la boda de cuento que soñaste de niña, sigue siendo de cuento…¿Y la vidorra que te vas a pegar tras el divorcio? Debió estar pensando lo mismo que yo, porque al final…sonrió…
Foto: Vanity Fair


